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jueves, 9 de diciembre de 2010

María de Molina, intrigante en palacio















Reinas y reinos

MF Vieites

Reseña publicada en la revista ADE Teatro

Más allá de la ideología implícita y explícita que rezuma el texto, estamos ante una obra magnífica, construida, como diría algún experto tirsista, sobre los efectos de las intrigas, las mentiras y la confusión, lo que en buena medida le otorga esa carpintería sólida que deviene en trama bien organizada y estructurada. Todo un ejemplo de cómo escribir un texto, pero también un ejemplo de cómo utilizar las fuentes y la documentación, pues Tirso tenía a gala el ser fiel a los hechos históricos en sus aspectos básicos, aunque dejase volar su imaginación en lo anecdótico.   

La prudencia en la mujer recrea los diversos enredos, intrigas, luchas intestinas y luchas entre reinos peninsulares que se suscitan tras la muerte de Alfonso X el sabio, lo que provoca una sucesión más que problemática que no se solventará hasta la llegada de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón y a la ulterior llegada de los Austrias. A Alfonso, sabio en ciencias y letras pero torpe en política, le sucede su hijo Sancho IV, quien casa con María de Molina, la mujer a quien Tirso dedica este drama debido a su notable protagonismo en los diversos conflictos sucesorios que tienen lugar en Castilla en su época y que se prolongarán durante bastantes años más.

Podemos imaginar que en una lucha sucesoria tal, en la que intervienen todos los reinos peninsulares, y la nobleza de uno u otro signo, es suficiente para alimentar una intriga compleja, lo que en definitiva aumenta la dimensión argumental y el atractivo dramático de la obra. Sirve de antesala a la misma el óleo de Antonio Gisbert Pérez, pintado sobre lienzo en 1863, en el que se nos presenta a la regente con su hijo, el que será Fernando IV el Emplazado, ante las Cortes de Valladolid, para que éstas le juren fidelidad. En realidad María de Molina no sólo habría de hacerse cargo de su propio hijo, Fernando, sino que también habrá de velar por los intereses sucesorios de su nieto, el que será Alfonso XI, habido del matrimonio entre aquél y Constanza de Portugal.

Luchas intestinas, amenazas externas, escaramuzas, tratados y disputas, sitios, movimientos de tropas, y guerras, de mayor o menor calado, jalonan la vida de una mujer más que notable, sin duda. Una mujer prudente como quiere el título, pero seguramente hábil y con una notable capacidad de maniobra, incluso con la sagacidad para manipular conciencias y comprar voluntades, quién lo sabe. Nadie mantiene a buen recaudo un reino con tantas amenazas a partir de la caridad cristiana. Pero esa podría ser la verdad histórica, y a Tirso lo que interese es crear una verdad literaria que sirva de espejo, en la que otros gobernantes y cortesanos se puedan mirar, de la que reyes y nobles puedan tomar ejemplo para no cometer los errores de otros tiempos, que tanto mal causaron al reino de Castilla y León.  

Como bien nos recuerda Gregorio Torres Nebrera, editor del texto en su enjundiosa introducción, Tirso concibe la obra en un momento en que comienzan a aparecer grietas en el reinado y en la corte de Felipe IV, justo cuando los Austrias comienzan a entrar en ese período fatal que acabará con la llegada de los Borbones, esta vez sin necesidad de hacer reconversión religiosa. Como en otras épocas, anteriores y posteriores, la peripecia de María de Molina, admirable en su dimensión literaria y dramática, se ofrece como un ejemplo digno de tener en cuenta. Se suman así en la obra la dimensión didáctica y la dimensión artística, destacando esta sobremanera tanto por la forma en que Tirso de Molina configura la trama como por la manera en que hace uso de los recursos formales.

Un texto soberbio, magnífico, que encandila por razones diversas, en buena medida por la intriga imparable y por su verso poderoso, cautivador. Una muestra más de la riqueza inconmensurable de nuestro teatro clásico en el plano literario, y de sus enormes potencialidades en el plano escénico. De nuevo debemos destacar la labor del editor que compaña al lector en su periplo por una época poco conocida pero fundamental en nuestro devenir histórico. También en eso el texto es interesante, incluso para mostrar las raíces de aquella marcada xenofobia que acabó con la expulsión de los judíos y tanto perjudicó el desarrollo de los reinos peninsulares, dando lugar a esa ideología tan extendida aún de lo carpetovetónico.

Tirso de Molina: La prudencia en la mujer. Edición de Gregorio Torres Nebrera. Madrid: Cátedra Letras Hispánicas. 2010.

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